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jueves, 5 de julio de 2012

Tres Voces En Contra De La Práctica Sistemática Del Aborto



Primera Voz

Doctor Oscar Elías Biscet


Le invito a conocer la denodada labor de este Doctor Cubano visitando su sitio web, y su admirable dedicación a defender aún a costa de su libertad, sus convicciones.

Una de ellas, la de no poner su capacidad médica al servicio de la práctica del aborto sistemático en los hospitales de su país. Éste admirable ser humano, profesional de la medicina y lider silencioso, merece que le rodeemos con toda nuestra buena energía para que consiga pronto su libertad física y de pensamiento.



Segunda Voz

El Santo Papa Juan Pablo II

"declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente“


“la posibilidad de rechazar la participación en la fase consultiva, preparatoria y ejecutiva de semejantes actos contra la vida debería asegurarse a los médicos, a los agentes sanitarios y a los responsables de las instituciones hospitalarias, de las clínicas y casas de salud. Quien recurre a la objeción de conciencia debe estar a salvo no sólo de sanciones penales, sino también de cualquier daño en el plano legal, disciplinar, económico y profesional."

De Juan Pablo II en su “Evangelium Vitae (1995)

Tercera Voz

¡La Mía!

La Esclavitud en su momento era legal, pero no era justa. Legalizar la práctica del aborto puede ser hoy legal en muchos lugares, pero definitivamente no es una practica justa. He llegado a esta conclusión luego de analizar que, tras un hecho realizado por dos factores humanos que detentan resposabilidad en sus actos, se le infringe muerte a quien menos tuvo que ver en el acto, cualquiera que fuere la circunstancia y el grado de responsabilidad.

 La vida humana debe ser protegida por la ley desde cualquier escenario y el estado embrionario, por ser el estadío más demandante de cuidado y amor, es a mi parecer la condición humana qué mas férreamente debiera ser protegida por la ley. Sin embargo, hoy la condición embrionaria del ser humano es la más siniestramente vulnerada de todas las demás.

En un futuro, ojalá no muy lejano, espero que la humanidad entera se detenga a pensar, que en todos los que hacen parte de la cadena de ejecución de un aborto,  se esconde una compotarmiento obseno, cruel, alejado de cualquier asomo de civilidad, transgresor, oscuramente injusto, una práctica cobarde que llena de verguenza a quienes hacemos parte de estos siglos de consentimiento, que se ahogan en los rios de toda esta sangre inocente derramada.